
El futuro, aquella meta que luce lejana e invisible; aquel punto que todos deseamos alcanzar y sobre todo sentir (metafóricamente hablando). El futuro es aquello por lo que luchamos, nos esforzamos, lloramos, reímos y disfrutamos.
Eso, el futuro, es lo que en este 2016, la ya conocida mundialmente Campus Party, eligiera como tema principal para la edición de este año, simplemente abreviada como #CPMX7, y que con el slogan “Feel The Future…”, abría las puertas en la Expo Guadalajara a 20,000 campuseros, los cuales esperaban formados tras recibir su pulsera de acceso, ese tan ansiado momento.
Era la mañana del día 29 de junio, y la Expo Guadalajara ya albergaba cientos, sino es que miles, de campuseros, los cuales, tras estar formados alrededor de 3 horas, ya habían recibido su pulsera de acceso, una pulsera diferente a las de las ediciones pasadas, pues esta no es de papel plastificado. Esta vez fue una pulsera de tela, la cual, mediante una especie de tubito con dientes, que permitía apretar dicho accesorio, mas no aflojarlo, volviéndose algo tedioso de traer las 24 horas del día (tiene un truco, pero hablaré de él más adelante).
Al entrar a Campus Party, al que me referiré como CPMX7, encontramos a los guardias de seguridad, quienes, junto a la Fiscalía del Estado de Jalisco, realizan el operativo de acceso, quienes además de fungir como seguridad, eran el primer stand en mostrarse al público desde la entrada principal al recinto, en el cual había trajes de uso, algunas armas y hasta demostración del equipo K-9 de rastreo de droga y explosivos.
Un poco más adelante, y ya de lleno en el evento, este año, CPMX7 se dividió en 2 secciones (no estoy contando el área de camping), la ya clásica Arena, que es el lugar donde miles de jóvenes emprendedores, amantes de la tecnología y geeks en general se dan lugar para compartir ideas, productos, escuchar ponencias sobre distintos tópicos en el mundo actual, ¿y por qué no? Hasta programar por comida, como lo hace la comunidad de Programming For Food.
Aparte de la Arena, este año regresó con mucho más “Punch” el área de gaming, donde los patrocinadores como XBOX, mostraban los nuevos lanzamientos y los tenían al alcance del usuario común. Además de esto, estaba el área del torneo de juegos de RPG como League Of Legends y juegos FPS (First Person Shooter por sus siglas en inglés), con juegos como el impresionante y popular Overwatch.
Anexa a esto, existía el área de Desarrollo de Negocios, donde los emprendedores con una idea de negocio, podían acercarse a los expertos y pedir informes y consejos para desarrollar su empresa y/o proyecto.
No lejos de allí, dentro de la misma zona, existía el área de Makers, un espacio donde los amantes de armar computadoras, crean monstruos tecnológicos con piezas extras y sobrantes de otros equipos. Desde pequeños robots hasta mecanismos de enfriamiento para computadoras robustos y sofisticados. Justo a un lado de esta área, se encontraba la pista de drones, donde los mejores pilotos de estos vehículos a control remoto, competían por demostrar quién es el mejor armándolos y manejándolos. Además se desarrollaba la Drone School, donde a las personas sin conocimiento sobre manejo de drones, podían aprender el uso correcto de estos.

La idea de CPMX7, es crear en los asistentes, la cultura de emprendimiento a partir del uso de tecnología, la cual, minuto a minuto, continúa en renovación y actualización. Es por ello que se realizó el Hackatón, el maratón de negocios con tecnología más grande de México, y del mundo entero (dado que al finalizar el magno evento, la coordinación y el staff completo detrás del Campus, recibió el Record Guiness como el “Hackatón Social más grande del Mundo”, hecho que causa de orgullo a México y en especial a la gente de Guadalajara, dado que se obtuvo aquí), el cual tenía como meta, el desarrollo y empuje de proyectos que combatan la pobreza que sobresale en el país. Los ganadores de este año, fueron el grupo Brainiacs, con su proyecto de internet de bajo costo para comunidades de escasos recursos.
Es claro que CPMX7 tiene como objetivo crear a los líderes del mañana, pero no todo es negocios y emprendimiento social, también existe el cotorreo característico de las Campus Party en el mundo.
La sana convivencia generada por cada uno de los participantes es lo que le da sabor a estos eventos. Que van desde una simple dinámica para ganar desde un sticker para tu computadora hasta un Dron con cámara HD. Gritos, risas, gente de aquí para allá las 24 horas del día, sin tiempo para descansar, ya que el descanso es para nenas, comentaba un campusero con quien pude conversar por unos momentos.
La gente se entusiasma por participar en los sucesos que en campus se desarrollan, como es el caso del torneo de cascaritas realizado el día jueves 30 de junio por la noche, o la Torre de Cajas de Pizzas, cortesía de una marca de pizzas, quienes, en una jugada muy acertada, decidieron abrir una sucursal frente a la Expo Guadalajara, por lo que no era extraño ver ciento, sino es que miles, de cajas de este italiano alimento.
¿O qué decir de la crucifixión, resurrección y casamiento de Yisus? Sí, así como suena. La noche del 01 de julio, se llevó a cabo la Primera Cumbre Nacional de Comunidades, desarrollada por los Meetropees, quienes desean que todas las comunidades del país, trabajen en conjunto como una sola comunidad sin dejar de ser quienes son. El punto es que, durante este punto, un campusero de aspecto poco común, fue sujeto de bullying sano, al ser llamado “El Yisus” en honor a Jesucristo. Con esto comenzaron los gritos de “Creo en ti, señor” o “Bendíceme, oh, Yisus” generando con esto una larga fila de gente que quería ser bendecida por dicho personaje, quien al final de dar bendiciones a diestra y siniestra, terminó “crucificado” en una cruz de caja de pizza y cargado en hombros a lo largo de CPMX7.
La música no podía faltar, ya que siendo la inauguración del evento, la Orquesta Filarmónica de Zapopan fue la encargada de dar melodía a la noche y marcar el inicio de lo que ha sido la campus más grande del mundo, abriendo con la espectacular “Imperial March” de John Williams y tema insignia de Darth Vader (¿por qué demonios no me llevé mi casco?), seguida de temas de videojuegos como lo son The Legend Of Zelda o Mario Bros, por decir algunos. Sin embargo, no todo es orquesta, ya que los días siguientes, la música electrónica se apoderó del escenario principal con el torneo de VJ Mapping, dando lugar a espectaculares destellos visuales al ritmo de los beats generados por los DJ’s.
Algo que me llamó la atención, fue la gran inclusión que Campus Party genera, ya que, a pesar de vivir en una sociedad conservadora, y quizás hasta doble moralista, se creó un ambiente de armonía y camaradería que muy pocas veces he podido apreciar. A nadie le importó si te gustaban personas del mismo sexo, si venía de otro estado o país, si tu religión es distinta a la mía. Nada de eso importó y todos fuimos como hermanos, fuimos iguales ante todos. No había discriminación ni intolerancia, lo cual, de verdad se agradece. Ni por parte de las familias que asistieron, papá, mamá e hijos juntos, en una especie de paseo familiar donde aprenden todos.
Campus Party se ha vuelto un referente de la ciencia y la tecnología alrededor del mundo, ha creado nuevas expectativas sobre la tecnología que está por venir; y aunque mi opinión, discrepa con la de la mayoría, dado que, personalmente, terminé con una expectativa muy baja, ya que sentí un poco flojo el evento, en comparación de años anteriores. Caso contrario a quienes participaron por primera ocasión, los cuales terminaron maravillados de CPMX7.
Sea como sea, Campus no deja de innovar y busca seguir haciéndolo, estar más cerca del futuro, y como lo dice su slogan de este año: “Sentir el futuro”.
Por: Martin Raygoza (@banscorpio)
P.D. No olvides escuchar “la crónica de un campusero” en Podcast, en spreaker.com/estudiogeek
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